Las metáforas es una de las herramientas más poderosas en la caja de herramientas del escritor, independientemente lo que esté escribiendo. Añaden textura y belleza a una descripción que sin ellas podría parecer seca.

La mayoría de los escritores saben que las metáforas son importantes. Pero lo que es menos conocido es por qué las metáforas son tan poderosas.

Por suerte para nosotros, la investigación psicológica sobre metáforas se ha disparado en la última década para ayudarnos a abordar estos puntos.  Entonces, ¿por qué son tan poderosas? La respuesta es que las metáforas no son solo una técnica literaria, son una técnica psicológica muy potente.

¿Qué son las metáforas?

Las metáforas son recursos literarios que han ido ganando terreno en campo de la psicología, pues, permiten establecer comparaciones y luego de ello, llegar a una comprensión sin que haga una denotación directa del problema.

La importancia de usar metáforas

En su forma más simple, las metáforas comparan dos conceptos que al principio parecen no estar relacionados: todo el mundo es un escenario, el amor es un campo de batalla. la vida es como una caja de bombones.

Pero si miras un poco más de cerca, verás que cada una de ellas toma una idea abstracta, difícil de entender (el mundo, el amor, la vida) y la compara con una idea simple, concreta y bien entendida (el escenario, un campo de batalla, una caja de dulces).

Pero no todas las metáforas siguen esta idea (p. ej., «El sótano era una cueva oscura», simplemente combina dos conceptos concretos). Pero los mejores conectan algo que se comprende menos con algo que se entiende mejor.

Como resultado, las buenas metáforas ayudan al lector a entender algo que de otro modo no podría. 

En el libro «Mientras escribo«, Stephen King observa esta habilidad de las metáforas para mejorar la comprensión cuando dice que le permiten a las personas «ver una cosa antigua de una manera nueva y vívida». Por esta razón, él dice que las metáforas son como una especie de milagro que ocurre entre el escritor y el lector. Y no puedo estar más de acuerdo.

Las metáforas también son importantes porque ayudan a cumplir con la importantísima regla de «mostrar, no decir». Por ejemplo, en el libro Misery, el personaje principal de Stephen King, Paul, fue rescatado tras un accidente de circulación por una mujer llamada Annie. En un momento dado, ella deja a Paul durante dos días sin agua, sin comida y sin analgésicos para sus piernas rotas. E

En esta escena, Paul lucha simultáneamente con un dolor paralizante, con la sed y el hambre. Para comunicar esto, Stephen King usa la metáfora de una carrera de caballos, con los caballos Pain, Thirst y Hunger compitiendo por el primer puesto. En lugar de decirnos abiertamente por lo que Paul está pasando, usa una metáfora para mostrarlo.

Echa a un vistazo a mi recopilación de metáforas para psicólogos y para el desarrollo personal.

La metáfora terapéutica

Usar la metáfora terapéutica permite al paciente hacer cambios en su vida por sí mismo, sin tener que imponerle ningún tipo de reglas o tareas. Es decir, el mismo paciente se encamina hacia su transformación terapéutica.

Por ejemplo, un paciente puede hacer ciertos cambios cómo resuelve un problema, o tal vez necesita hacer algunos cambios en la forma en que plantea el problema. En otras palabras, la función de la metáfora es la de guiar a la persona sin que el terapeuta tenga que hacerlo o decirlo literalmente.

En este sentido, las metáforas en la psicoterapia aportan una experiencia asociada al problema, así como una solución, de forma simultánea. Esto, le permitirá cambiar la manera en la que narra la historia e introducir cambios en su conducta.

Las metáforas cambian la forma en que pensamos

Pero las metáforas van más allá de la comprensión y la demostración, realmente cambian la forma en que pensamos de un concepto a un nivel inconsciente.

Un estudio realizado por Thibodeau y Boroditsky en 2011 donde la mitad de los participantes leyeron sobre una ciudad plagada de crímenes donde el elemento criminal se describió como una bestia que ataca a ciudadanos inocentes (metáfora animal).

Otro grupo separado leyó esencialmente la misma descripción de la ciudad, donde se describió el elemento criminal como una enfermedad que plagó a la ciudad (metáfora de la enfermedad).

Más tarde, cuando le preguntaron cómo resolver el crimen-problema, los que leyeron la metáfora animal sugirieron estrategias de control (aumento de la presencia policial, imposición de penas más estrictas). Aquellos que leyeron la metáfora de la enfermedad sugirieron estrategias de diagnóstico/tratamiento (buscando la causa principal de la ola de delincuencia, reforzando la economía).

Este estudio muestra que cambiar la metáfora, en realidad camba la forma en que los lectores pensaban sobre el tema del crimen. Si era una bestia, necesitaba ser controlada. Si se trataba de una enfermedad, debía tratarse.

Así es como las metáforas funcionan en terapia psicológica. Aunque los escritores la utilizan para controlar estratégicamente las percepciones de sus lectores, los psicólogos aportan otra forma de resolver y de ver el problema.

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Pero no todas las metáforas son poderosas

Aunque ya sabemos que las metáforas son importantes, no todas las metáforas son igualmente poderosas.

Todos podemos pensar en buenas metáforas que parecen remontarse cuando las leemos. En cambio, otras golpean el suelo con un ruido sordo. Saber usar o crear la metáfora adecuada resulta esencial para transmitir justo lo que queremos y no una idea equivocada.

En un estudio sobre las metáforas en la psicología cognitivo-conductual se obtuvo como conclusión que las metáforas están más relacionadas con la literatura que con la ciencia y por ello son menos usadas en la psicología científica, específicamente en la corriente cognitivo-conductual. Sin embargo, las metáforas sí son empleadas en otras corrientes, como la psicoanalítica, la humanista y la constructivista.

Además, la autora del mencionado estudio enfatiza que, en los últimos años, debido a la convergencia de varias corrientes de pensamiento, en la psicología cognitivo-conductual se ha abierto un espacio para que las metáforas puedan entrar.

Las metáforas más eficaces, criterios

Para que una metáfora sea eficaz debe cumplir con ciertos criterios, como:

  • Debe ser de fácil comprensión y relacionada con la vivencia del paciente.
  • El paciente debe ver su reflejo en ella, o sentirse identificado con los personajes.
  • Correspondencia entre la experiencia narrada y el problema o conflicto del paciente.
  • Estar estructurada con algunos pasos, para que el paciente pueda introducir modificaciones en su conducta.
  • Ofrecer una solución, ya que, al hacer una reinterpretación, el paciente debe estar en capacidad de dar solución a su problema.
  • Facilidad para ser recordada. sino, no surtirá efecto.

Si se cumplen estas condiciones, el paciente podrá cambiar su experiencia sin que el terapeuta lo imponga. Además, las metáforas no deben ser improvisadas, sino que se deben conocer de antemano y saber cómo relacionarlas con la vivencia del paciente.

Una metáfora en psicoterapia, no es cualquier cosa. Aunque tiene un uso privilegiado en la literatura; en la psicoterapia, el terapeuta debería estar entrenado, sobre todo cuando aplica la terapia de aceptación y compromiso.

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Referencias: Thibodeau PH, Boroditsky L (2011) Metaphors We Think With: The Role of Metaphor in Reasoning. PLoS ONE 6(2): e16782. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0016782