Cerebro social: por qué necesitas a los demás para conocerte a ti mismo
Antes de cumplir 10 años, tu cerebro ya ha invertido 10.000 horas aprendiendo a entender a los demás. No somos tan independientes como creemos. Esto es el cerebro social.
Antes de cumplir 10 años, tu cerebro ya ha invertido 10.000 horas aprendiendo a entender a los demás. No somos tan independientes como creemos. Esto es el cerebro social.
Un soldado atractivo parecía automáticamente más inteligente, mejor líder y más digno de confianza. Nadie lo había comprobado. Así funciona el efecto halo, y lo hacemos todos.
Cada vez que tapas el aburrimiento con el móvil, estás interrumpiendo uno de los procesos más creativos que puede hacer tu cerebro. Esto es lo que pierdes.
Que alguien te demuestre que estás equivocado se procesa en el cerebro como una amenaza física. Por eso cambiar de opinión cuesta tanto aunque la evidencia sea clara.
Señales de alerta en la salud mental de los jóvenes y estrategias para fortalecer el bienestar emocional. Guía para familias y educadores.
El cerebro adolescente está en plena construcción. Mientras la corteza prefrontal madura, las emociones mandan. Así es como la inteligencia emocional marca la diferencia en esta etapa.
Tu cerebro lleva toda la vida simulando futuros que todavía no han ocurrido. No es ansiedad, es neurociencia. Y entenderlo cambia bastante cómo te relacionas con tus propios pensamientos.
No es hacer favores lo que hace que alguien te aprecie más. Es pedirlos. Suena raro, pero Benjamin Franklin lo sabía en el siglo XVIII y la psicología lo confirmó en 1969.
El 85% de las personas cree ser menos sesgada que la media. Matemáticamente, es imposible. Así funciona el sesgo del punto ciego, el error que no puedes ver en ti mismo.
Puedes pasar 8 horas haciendo cosas y no haber avanzado nada que importe. La mente ocupada tiene exactamente el mismo aspecto que la productividad real. Pero no lo es.