¡Pero qué torpe eres…! ¡Vaya acento más feo…! ¡Gordo! ¡Feo! 🙄 ¿Te suena? Seguro que sí. Y es que, a lo largo de nuestras vidas, todas las personas hemos sido objeto de insultos, palabras hirientes y comentarios desagradables. Pero no en todas las ocasiones hemos sabido responder. Por eso hoy me he propuesto enseñarte a responder a insultos y, además, quedar bien. Pero no sin antes hablar de nuestra respuesta emocional. ¿Vienes conmigo?

Cerebro emocional ante los insultos

Aunque pueda parecerte extraño, aún existe mucha gente que disfruta insultando y haciendo daño a las demás personas. Hay quienes insultan sin ser demasiado conscientes del daño que provocan y hay quienes sí que lo son. Inevitablemente, para la mayoría de las personas, los insultos son amargos y desagradables. Pero responder con ira y agresividad es inútil.

En estos casos nos sería de gran utilidad aprender cómo responder a insultos inteligentemente. Pero no todo iba a ser sencillo. El principal problema con el que nos encontramos es que nuestro cerebro es un poco bastante emocional. Esto hace que, ante cualquier comentario desagradable, la primera reacción sea la de “ponernos a la defensiva”.

  • Si creías que en estos momentos nacería la parte racional de nuestro cerebro siento decirte que creías mal.

Cuando intentamos responder a insultos automáticamente después de recibirlos, lo más probable es que saquemos conclusiones sin pensar si realmente la crítica recibida es coherente. ¡Ponle STOP! 🛑 Sé que es difícil pero intenta tomar el mando de la situación antes de que lo tomen tus emociones.

Y es difícil porque la amígdala, nuestra amiga más emocional 💔, reacciona de manera muy parecida a cuando estamos ante un peligro. Esto hace que nuestro comportamiento pase a ser gobernado por ella y en esos casos solamente nos queda decirle adiós al raciocinio.

Lo primero, entonces, para responder a insultos y quedar bien será entender que un insulto no es realmente lo que más daño nos hace sino que, como en casi todos los casos, es nuestra interpretación la verdadera causante del dolor.

Recuerda: “Cómo la gente te trata, es su problema. Cómo reaccionas, es el tuyo“.

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¿Cómo responder a insultos? 3 Formas

Una vez entendido esto pasamos al kit de la cuestión: aprender a responder a insultos y, lo mejor, quedar bien. Pero antes de empezar ten algo muy presente: trataremos de ser mejores personas que quienes nos insultan.

Veamos tres formas de responder a insultos:

1. Ignorar

Ya lo decía el refrán: “a palabras necias oídos sordos“. Y es que a veces un silencio es la mejor respuesta.

Ten en cuenta que la persona que insulta, en muchas ocasiones, lo hace con el objetivo de obtener una respuesta. Sin embargo, si no obtiene lo que espera probablemente incremente la frecuencia o cambie la tipología de insultos al principio pero tarde o temprano acabará abandonando el juego que ella misma empezó.

Con esta primera forma de responder a insultos ten por seguro que te vas a ahorrar muchos disgustos. Continuar la disputa, devolver los insultos recibidos o descargar tu ira contra la otra persona no te va a traer ningún beneficio; únicamente hará que ambos digáis cosas de las que luego os podéis arrepentir.

2. Reírnos y darle la vuelta

Sé que a primera vista podría parecer que esta forma de responder a insultos sería quedar por debajo de la otra persona. Pero ten en cuenta que las expectativas de la persona que insulta suelen ser muy diferentes. La otra persona probablemente esté buscando hacerte sentir mal y espera una reacción de llanto o violencia, y tú no le vas a dar ese gusto, ¿verdad?

Si haces lo que espera estarías reforzando su comportamiento y eso haría que la conducta se repitiera en posteriores situaciones. Y eso es justo lo que no queremos. ¿Te animas a responder a insultos dándole la vuelta? Si la respuesta es sí entonces lo primero que haremos será adueñarnos del insulto y llevarlo más lejos aún. ¡Vamos con un ejemplo!

Imagina que te dicen “pero qué asco da el acento andaluz, suena a pobreza” (typical andalusian, eh). Ahí podemos responder con algo así como “ya ves, tienes toda la razón, y es que además cada vez que hablo tengo un cubo a mi lado para vomitar” o “¿A que si? Es que el andaluz es un acento muy desagradable, si lo escuchas más de diez minutos te conviertes en pobre“.

¿Crees que han conseguido ridiculizarme con ese insulto? ¡Justamente lo contrario! Con esta forma de responder a insultos demuestras que no te importa recibir críticas y que, además, eres capaz de reírte de tus peculiaridades. En ese caso el atacante quedará confundido (whaaat 👀) y probablemente disminuirá su conducta al no obtener la reacción deseada.

Eso sí, la clave está en ridiculizar el insulto. ¡NUNCA A LA PERSONA QUE INSULTA!

3. Enfocarnos en lo positivo

Si eres de los que piensa que en todo lo malo hay algo positivo entonces esta es tu mejor forma de responder a insultos. ¡Llegó la hora de utilizar los insultos para mejorar!

Imagina que alguien te dice que eres irresponsable. Quizás ese comentario puede venir porque llegues tarde al trabajo cada día o porque, en general, muestres una actitud “pasota” ante tus responsabilidades. En ese caso podrías utilizar el insulto a tu favor y tomarlo como una crítica constructiva para mejorar estos puntos.

El coleccionista de insultos

Cerca de Tokio vivía un gran samurái ya anciano, que se dedicaba a enseñar a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario. Cierta tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por allí.

Era famoso por utilizar la técnica de la provocación. Esperaba a que su adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para reparar en los errores cometidos, contraatacaba con velocidad fulminante.

El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha. Con la reputación del samurái, se fue hasta allí para derrotarlo y aumentar su fama. Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo aceptó el desafío…

Todos juntos se dirigieron a la plaza de la ciudad y el joven comenzaba a insultar al anciano maestro. Arrojó algunas piedras en su dirección, le escupió en la cara, le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros. Durante horas hizo todo por provocarlo, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiró.

Desilusionados por el hecho de que el maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
- ¿Cómo pudiste, maestro, soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usaste tu espada, aún sabiendo que podías perder la lucha, en vez de mostrarte cobarde delante de todos nosotros?

El maestro les preguntó:
-Si alguien llega hasta ustedes con un regalo y ustedes no lo aceptan, ¿a quién pertenece el obsequio?
-A quien intentó entregarlo, respondió uno de los alumnos.

Lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos.
-Dijo el maestro, cuando no se aceptan, continúan perteneciendo a quien los llevaba consigo.

Esta metáfora nos cuenta que el único responsable de tus sentimientos eres tú mismo. Nadie tiene la capacidad de hacerte sentir mal, salvo que tú se la concedas.

Lo importante no es lo que otros pretendan (molestarte, descalificarte, herirte), sino lo que tú hagas con lo que te ofrecen. En ese punto donde puedes negarte a quedártelo, y no dejar que entre y pase a formar parte de ti.

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En resumen…

Soy consciente de que los insultos te hacen sentir vulnerable y que eso no te gusta. ¿A quién sí? Pero ten en cuenta una cosa:

Es imposible que le gustes a todo el mundo. 🤷‍♀️ No eres una croqueta 😁

Y partiendo de la base de que siempre va a haber gente a quien no le gustes a veces viene bien recordar algo así como “mira, esa es otra persona de ese grupo al que no le gusto“.

Siempre siempre recuerda que cada vez que alguien te insulta y respondes de manera inteligente es una especie de victoria personal. Sin embargo, responder a insultos con otros insultos hace perpetuar la ira e inmadurez. Por eso, si sorprendemos a la persona con estas tres formas de responder a insultos será más probable que reflexione sobre su comportamiento y se reduzcan sus ganas de seguir molestando en otras situaciones.

Y ten siempre presente que la mayor parte de las críticas no reflejan cómo eres sino cómo haces algo. Por lo tanto, no sirve de nada tomarlo a personal. Pero si consideras que ya es demasiado tarde y que tu autoestima está dañada quizás es el momento de considerar que a veces viene muy bien ir al psicólogo.

Aquí te dejo un testimonio de baja autoestima que puede serte de ayuda:

Y tú, ¿qué vas a hacer con los insultos? Te leo en comentarios. 💖

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