¿Imaginas vivir continuamente con miedo a los gérmenes, a la suciedad y a la contaminación? ¿Imaginas el desgaste y la interferencia que supondría en tu vida? Algo así es lo que vive una persona con misofobia.

Seguro que alguna vez en tu vida has sentido la necesidad de lavarte las manos tras haber tocado alguna superficie que parecía sucia. Sentir la necesidad de asearte en algunas situaciones es normal y necesario para nuestra supervivencia y puede conllevar cierto nerviosismo si no conseguimos asearnos de inmediato. 

Y esto es completamente normal porque todas las personas, en el fondo, tenemos «manías». Pero eso es muy diferente a un cuadro clínico.

¿Empieza a condicionar tu vida? Entonces ya es un problema.

Frente a esta situación, existen algunas personas que presentan un miedo patológico por los gérmenes y las bacterias, en la mayor parte de situaciones y a veces sin una justificación clara. De hecho, sus miedos pueden ser tan intensos que interfieren con sus actividades diarias. ¿Puedes hacerte una idea de la interferencia que pueden haber vivido las personas con misofobia durante la pandemia?

Descubre qué es la misofobia, cuáles son sus causas y cuál es su tratamiento.

Misofobia significado

Etimológicamente, la palabra misofobia proviene del griego y puede dividirse en mysos, «contaminación», y phobos, «miedo». ​ «Miedo a la contaminación» es el significado de misofobia.

Pero realmente involucra mucho más que un simple miedo. Las personas con misofobia no solo pueden desarrollar un temor patológico a la contaminación o a la suciedad, sino que este también suele acompañarse de una respuesta de ansiedad desproporcionada y ciertos comportamientos obsesivos.

La característica central de la misofobia es un miedo obsesivo a cualquier tipo de contaminación, incluidas las enfermedades, la suciedad, los fluidos corporales o las bacterias. Como consecuencia, también recibe otros nombres como germofobia, rupofobia (cuando el miedo, principalmente, es a la suciedad), bacilofobia, bacteriofobia o verminofobia (cuando el miedo se centra en los gérmenes).

Qué es misofobia o germofobia

Como ya adelantábamos, la misofobia o germofobia se refiere al miedo intenso e irracional a los gérmenes, a la suciedad o la contaminación. Es, según la mayor parte de autores, una fobia específica causada por un objeto o situación concreta, como podría ser el miedo al mar.

En este caso, la situación que causa el miedo irracional está relacionada con la posibilidad de contaminarse a causa de microorganismos o cualquier otro tipo de patógeno.

Ya podemos imaginar lo incapacitante que supone este tipo de fobia específica teniendo en cuenta que nuestras propias manos o bocas son un caldo de cultivo en el que habitan millones de bacterias.

A pesar de ello, la misofobia no está catalogada como un trastorno dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), sino que más bien se considera un tipo de trastorno de ansiedad.

No obstante, a menudo también se relaciona con el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y con frecuencia se diagnostica como tal. Esto es debido a que los pensamientos excesivos (obsesiones) sobre el contagio se acompañan frecuentemente de conductas repetitivas (compulsiones) como forma de reducir la ansiedad que provoca el estar en contacto con «la suciedad». Un ejemplo de estos rituales puede ser el excesivo lavado de manos o la desinfección constante.

Misofobia-Neurita

¿Qué produce la misofobia? Causas

No existe una única causa que conduzca al desarrollo de la misofobia. Por lo general, existen varios factores que pueden precipitar su aparición:

  • Causas biológicas. En ocasiones, los trastornos de ansiedad tienen un componente hereditario por lo que ciertas diferencias biológicas pueden predisponer a una persona a desarrollar este tipo de trastornos.

Pero estas causas biológicas no son suficientes. Recuerda que «la genética pone la bala pero el contexto dispara la pistola»

  • Causas ambientales. A su vez, ciertas experiencias traumáticas vividas o una educación extremadamente exigente respecto a la limpieza o a la higiene, podrían actuar como precipitantes de este miedo patológico.

¿Cómo es vivir con misofobia?

Como puedes imaginar, vivir con misofobia no es para nada sencillo. Debido a que el temor se centra principalmente en los gérmenes transportados por otras personas, la condición puede provocar una evitación de las situaciones sociales. Así, por ejemplo, una persona con misofobia probablemente evitaría las reuniones de trabajo o cualquier otro tipo de contacto social. Con el tiempo, este tipo de afrontamiento basado en la evitación podría conducir al aislamiento. 

¡Vamos a verlo con un ejemplo!

Si una persona con misofobia toca el pomo de una puerta pública puede pensar: “he tocado un pomo que toca todo el mundo, ¿habré contraído alguna enfermedad?». Ante este escenario de incertidumbre y pensamientos catastróficos, la persona pone en marcha diferentes comportamientos como lavarse las manos exhaustivamente para aliviar la ansiedad que le genera este estado. Ante esta situación, lo más probable es que la próxima vez evite cualquier tipo de actividad en la que interprete que puede volver a ocurrirle lo mismo.

Misofobia tratamiento

¿Cómo superar la misofobia? Aunque existen varias aproximaciones para trabajar las fobias, dos son los enfoques más recomendados y a menudo se trabajan en combinación: la terapia cognitiva conductual (TCC) y la terapia de exposición.

  • La TCC trata de identificar y modificar los patrones de pensamiento que contribuyen al mantenimiento del miedo irracional. Dentro de esta perspectiva, además, se enseña a la persona diferentes técnicas de relajación, como el control de la respiración, que pueden ser útiles para el afrontamiento de la situación temida.
  • La terapia de exposición, por su parte, es el tratamiento de primera línea para las fobias específicas. El trabajo consiste en exponer de manera gradual y progresiva a las personas a la fuente de su miedo hasta que esta respuesta de miedo comienza a disminuir. La exposición puede ser real o imaginaria, e incluso puede ponerse en práctica través de la realidad virtual.

¿Y tú? ¿Conoces a alguien con misofobia o crees que puedes ser tú mismx? Si consideras que existen ciertos miedos o pensamientos que interfieren en tu día a día, no dudes en buscar ayuda profesional.

Descubre esta y otras razones para ir al psicólogo.

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