Hace poco que muchas personas han descubierto el concepto de autocuidado, está apareciendo con más frecuencia en nuestro día a día. Pero, ¿qué es el autocuidado? ¿Por qué es tan importante y qué nos aporta? ¿Cómo podemos cuidarnos?

En Neurita te resolvemos tus dudas y compartimos algunos tips o «consejos» para fomentar el autocuidado en tu día a día.

¿Qué es el autocuidado y por qué es importante?

El autocuidado (selfcare en inglés) requiere que la persona esté en búsqueda activa por su propio bienestar, tanto físico como psicológico o emocional.

El término «selfcare» (autocuidado) fue utilizado por primera vez en la década de 1960 para definir el tiempo de cuidado que nos dedicamos a nosotros mismos para hacer (inicialmente) aquello que nos ayuda física y sanitariamente, como por ejemplo, una buena higiene en la vida.

Poco a poco resultó que sacar tiempo todos los días para cuidarnos y hacer cosas que nos hacen felices tiene los mismos efectos positivos para la salud.

Una dieta equilibrada, dormir las horas suficientes o el ejercicio físico moderado forman parte del autocuidado físico, mucho más aceptado y normalizado en la sociedad.

Sin embargo, existe otro tipo de autocuidado que, por lo general, suele pasar más desapercibido: el autocuidado psicológico o emocional. Este tipo de autocuidado se basa en la búsqueda del bienestar emocional: nuestros pensamientos, poner límites, priorizar nuestras propias necesidades, la autocompasión por nosotros mismos, etc.

El autocuidado es importante porque proporciona estabilidad física y psíquica en la vida cotidiana. Te permite estar en sintonía contigo mismo al satisfacer tus necesidades físicas y psicológicas. Significa encontrar tu propio espacio y poder ofrecer lo mejor de ti a quienes te rodean, ya sea a nivel social, familiar, laboral…

Cuidarse a sí mismo significa preguntarse qué necesito y responder de la manera más honesta posible.

¿Cuáles son las formas de autocuidado?

A continuación te cuento cuáles son las formas de autocuidado y algunas ideas para llevarlo a cabo.

Autocuidado físico

Quizás el más conocido y el primero que a la mayoría de nosotros nos viene a la cabeza cuando hablamos de autocuidado. Y como ejemplo, podemos hablar de la alimentación y la actividad física, que, como bien sabes, ayudan a desahogarse y a reducir el estrés.

Algunas ideas de autocuidado físico:

  • Probar un deporte nuevo
  • Ir a la cama un poco más temprano
  • Cocinar una comida que te guste mucho y que sea nutritiva
  • Dar un paseo en la naturaleza, largo, corto, tú decides pero hazlo
  • Ir a la piscina
  • Comer una onza de chocolate de postre

Autocuidado emocional

El autocuidado emocional es detectar tus emociones y conectar plenamente con ellas para entender de dónde vienen. ¿Qué pensamientos han generado tus emociones frente a qué situación?

Algunas ideas para el autocuidado emocional:

  • Yoga y meditación
  • Organiza tu semana
  • Hablar con una persona querida
  • Pasa una tarde descansando en la cama
  • Dar un paseo con el único objetivo de fotografiar cosas que te inspiren
  • Escuchar tu canción favorita en la ducha por la mañana
  • Hacer un hobby que te encanta o probar algo nuevo
  • Leer un buen libro antes de ir a dormir o cuando quieras

Autocuidado intelectual

El autocuidado intelectual es cuando conseguimos estimular la creatividad, el pensamiento crítico y al ejercitar el intelecto. Y a ello añadiría las actividades que permiten mantener y mejorar nuestros procesos mentales. Previene el deterioro de las funciones mentales.

Algunos ejemplos de autocuidado intelectual:

  • Aprender algo nuevo (idioma, programa de ordenador, tema político, algo de historia…)
  • Leer
  • Escuchar un pódcast
  • Hacer cualquier cosa creativa: escribir, dibujar, cantar, bailar o tocar un instrumento
  • Tomar una ruta diferente para ir al trabajo
  • Probar un nuevo restaurante de un tipo de comida que no conozcas
  • Visitar un museo o una exposición
  • Entrar en una galería de arte

Autocuidado social

La conexión con otras personas es necesaria para nuestra felicidad. Pero ten en cuenta que no se trata solo de hacer cosas con otros, sino de querer hacer aquellas cosas con las personas que nos hacen sentir bien. Por ejemplo, cultivando relaciones sanas, aprendiendo a empatizar, pidiendo ayuda…

Algunas ideas para fomentar el autocuidado social son:

  • Llamar a una amiga/o
  • Tomar el tiempo de conversar con alguien que consideres interesante
  • Organizar una quedada con las amigas/os
  • Unirse a un grupo de personas que comparten tus intereses y tus valores
  • Escribir un correo electrónico a alguien que no ves a menudo
  • Apuntarse a un curso o clase o taller presencial para aprender algo y también para conocer a gente nueva

Autocuidado sensorial

Uno de los autocuidados más interesantes, bajo mi punto de vista. Se trata de conectar con nuestro entorno, con los elementos que nos rodean para ayudarnos a vivir el momento presente.

Este tipo de autocuidado invita a soltar el pasado o los planes de futuro para conectar con el presente. Es una manera de sentirse bien y de calmar la mente.

Algunos ejemplos son:

  • Darse un masaje
  • Escuchar música con los ojos cerrados
  • Conectar con la naturaleza: concéntrate en el olor de la tierra, siente el viento en tu cara, en el calor de los rayos del sol o en la frescura de la lluvia.
  • Disfrutar de una ducha caliente con cosméticos aromáticos
  • Dejarse hipnotizar por las llamas de una vela
  • Acurrucarse en una manta suave
  • Caminar descalza en la hierba, en la playa y disfruta del tacto

11 Libros de Psicología: Autoconocimiento.

¿Cómo iniciar el autocuidado?

El autocuidado no es una moda, no es vanidad ni egocentrismo. Es bienestar físico y psicológico. Es una herramienta para sentirse bien y acercarse cada vez más al equilibrio y a la felicidad cotidiana.

1. Identificar qué aspectos te están causando bienestar y malestar tanto físico como emocional

Una de las formas de autocuidado más fáciles de aplicar es la de identificar qué te causa bien y que no. Prestar atención a cómo nos sentimos es un paso fundamental para iniciar el autocuidado.

Es importante controlar cada día tu estado físico o emocional y analizar qué factores pueden haber influido en él.

Por ejemplo, si durante el día notas que tienes menos energía de lo habitual, analiza: ¿He dormido lo suficiente? ¿He cambiado la dieta habitual en los últimos días?

También puede ser que estés más emocionado o nervioso que de costumbre. Así que pregúntate: ¿he tenido algún conflicto con alguien? ¿Necesito expresar algo sobre lo que guardo silencio?

Una vez que te dé cuenta de estos problemas, proponte lo que necesitas mejorar o suprimir para mejorar tu bienestar físico o mental.

2. Fomenta todo aquello que es bueno para ti

Es importante reforzar y provocar conscientemente estos momentos. Encuentra y reserva cada día un espacio de tu tiempo para integrarlo en tu día a día. Y haz que sea una prioridad, es tan importante como otros aspectos de tu vida diaria.

Como ejemplo, puedes tener pequeños gestos como dejar 15 minutos para hacer ejercicio, meditar 10 minutos al final del día, salir a caminar por la tarde… Toma conciencia del bienestar que te aporta este pequeño gesto.

3. Elimina lo que te quita energía

Una vez que hayas identificado los aspectos que no te convienen en tu vida diaria, intenta reducir o cambiar esas acciones.

Por ejemplo, si sabes qué alimentos te hacen sentir mal, reducir ese tipo de alimentos podría ser una buena opción. O si encuentras, por ejemplo, que te cuesta decir que no a ciertas sugerencias que te rodean, o tienes relaciones que te desgastan y que luego afectan tu estado de ánimo, puede ser un buen momento para intentar trabajar en el trabajo de asertividad y establecer límites.

Asimismo, es muy importante cuidar la comunicación con nosotros mismos y reducir los mensajes negativos como “no puedo”, “no soy capaz”, “soy un desastre…” y reformularlos de forma realista.

El autocuidado abarca muchos aspectos, y es parte fundamental de una autoestima sana y una imagen positiva de ti mismo, cuanto más satisfecho estés con tus necesidades, más cuidado, atención y amor te dedicarás, y más valioso te sentirás. Aumentarás tu autoestima y te permitirá tener relaciones más sanas con los demás.

Recuerda: construir relaciones cercanas y conectadas con los demás implica necesariamente mantener una relación cercana y conectada con nosotros mismos.

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