¿Alguna vez has escuchado que las personas dejan de percibir información de un lado de su cuerpo? No es una película de ciencia ficción, es un problema que ocurre más de lo que crees. Se conoce como heminegligencia y es una de las principales causas de discapacidad.

Heminegligencia: cuando la mitad deja de existir

En 1960, Zangwill y McFie lo definieron como síndrome de negligencia contralateral, aunque también se denomina neglect o más frecuentemente síndrome de heminegligencia.

Es un trastorno de la atención causado por lesiones en el lóbulo parietal del cerebro por accidentes vasculares, siendo más graves si la lesión está en el lado derecho.

Personalmente he tenido la experiencia con un varón que presentaba este síndrome, y cuando lo comento suele crear cierta sorpresa por sus especiales peculiaridades. Me encargué de su evaluación y rehabilitación cognitiva.

El paciente, además, sufría desorientación. Solía comentar: “No te veo” cuando me situaba en su lado izquierdo (lesión derecha).

A simple vista se observaba que sus ojos estaban la mayor parte del tiempo mirando hacia el lado derecho.

Espacio atencional: Normal Vs. Lesión hemisferio derecho

Este síndrome consiste en una grave afectación atencional que afecta al espacio opuesto a la localización de la lesión, sin que exista un déficit sensorial o motor que lo justifique. Es decir, la persona ignora sistemáticamente la mitad de su espacio atencional.

Por ejemplo, pueden afeitarse sólo la mitad de la cara o comer sólo la comida de un lado del plato.

Se caracteriza por el fracaso en prestar atención a los estímulos visuales, auditivos o táctiles situados en el lado opuesto de la lesión, sin que dicha dificultad pueda atribuirse a un déficit sensorial ni motor primario.

El síndrome de heminegligencia se puede presentar en dos formas.

  • En la más severa, los pacientes actúan como si la mitad del mundo hubiera dejado de existir.
  • Las formas más leves, solo atienden menos a los estímulos, o simplemente se conducen con menor eficacia en una mitad del espacio.

En algunos casos, las deficiencias son tan sutiles que pueden pasar desapercibidas para los demás. Solamente se exhiben cuando se realizan pruebas más específicas.

Dibujo de un reloj y copia de bicicleta. Lesión en la zona derecha.

La prueba del reloj para detectar este síndrome

Una de las pruebas típicas utilizadas en clínicas para saber si una persona presenta heminegligencia consiste en pedirle que dibuje un reloj.

Si padece este síndrome, tan solo dibujará una de las mitades correctamente. La otra, o no estará reflejada o parecerá claramente “atrofiada”. 

Normalmente, suelen ignorar el lado izquierdo, por lo que el reloj quedará dibujado de un modo que la manecilla no pueda ir más allá de las 6 o las 7.

Otras pruebas diagnósticas (Esteves y Fuentes, 1998)

  • Test de dibujo y copia: En este caso a la persona se le presenta un conjunto de dibujos simples (estrella, mariposa, formas geométricas, entre otras) y se le pide que en una hoja copie las figuras. Es un buen indicador de heminegligencia ya que omitirá parte o la totalidad de los estímulos presentes en el lado afectado.
  • Bisección de líneas: Tiene dibujos de líneas que están ubicadas en diferentes partes del papel en varias direcciones. La persona debe poner una “x” en el centro de cada línea.
  • Test de cancelación de estímulos: Se presenta en un papel objetos organizados por columnas y se indica los objetos a seleccionar. La idea es que el paciente tache todos los estímulos objetivo que encuentre.
  • Tareas de cancelación con material verbal y no verbal: En ellas existen dos tipos de estímulos: los no verbales (como círculos, estrellas, triángulos, entre otros) y los verbales (en los que están las letras). Los pacientes deben seleccionar un tipo de elemento dentro del conjunto variado y tacharlos en su totalidad.

Principales síntomas de una lesión parietal derecha:

  • Ignora todos los estímulos situados en el espacio izquierdo del paciente.
  • Incapacidad para realizar actividades motoras intencionales con la extremidad izquierda, si que exista parálisis. Sólo coge objetos situados en el lado derecho. Es capaz de mover espontáneamente las extremidades izquierdas, pero cuando se le pide que levante ambos brazos solo levanta el derecho (si se le insiste levanta también el izquierdo pero en seguida lo deja caer).
  • Si se le pide que señale el centro del cuerpo con los ojos cerrados, señalará el lado derecho. Con los ojos cerrados sólo explora objetos situados a la derecha. Incluso cuando evoca recuerdos, solo describe el lado derecho de la imagen.
  • Escritura sólo en la mitad derecha del papel. Pueden comenzar a leer a la mitad de la línea, no desde la izquierda.
  • Dificultad para realizar dibujos, combinar bloques o realizar diseños.
  • Se ignoran las prendas de vestir del lado izquierdo, poniéndose solo el derecho. Dificultades para arreglar o asear el lado con negligencia.
  • Falta de conciencia del déficit.
  • Incapacidad  para reconocer las sensaciones táctiles procedentes del lado izquierdo del cuerpo.
  • Y si las experimentan las identifican en el lado opuesto.
  • Movimiento de un miembro cuando se quiere usar el opuesto.

Con el paso del tiempo puede empezar a responder a los estímulos situados en el lado opuesto a la lesión.

Sin embargo, desaparece su capacidad de respuesta cuando se estimulan ambos lados simultáneamente. En este caso sólo presta atención al estímulo que procede del hemiespacio correspondiente al hemisferio derecho. Es lo que se conoce como extinción.

Heminegligencia espacial

La heminegligencia espacial es una condición en la cual existe una dificultad para atender a estímulos que se encuentran presentes en el espacio extracorporal.

En ciertas ocasiones, abarca actividades del paciente como vestirse, escribir, o leer, entre otras.

Ciertas pruebas simples pueden ofrecer la oportunidad de cuantificar dichas alteraciones, un ejemplo es la prueba de bisección de líneas y el análisis de los dibujos a la orden y a la copia.

Heminegligencia personal

La heminegligencia personal también es conocida como hemisomatoagnosia. En dicha condición, el comportamiento de heminegligencia está directamente relacionado con el propio cuerpo.

Sacks (2005), documentó el caso de un paciente con heminegligencia que se encontraba hospitalizado y quien presionó el botón para solicitar la asistencia de la enfermera quien acudió en su ayuda.

El paciente con gran agitación le dijo a esta que pensaba que alguien del personal trataba de jugarle una broma extremadamente cruel e inapropiada, ya que habían colocado una pierna separada en su propia cama.

Pero cuando trató de arrojar la pierna ajena fuera de la cama, solo consiguió lanzarse el mismo hacia el suelo, debido a que había intentando arrojar su propia pierna.

Este es uno de los ejemplos de cómo algunos de estos pacientes, no solo niegan la pertenencia de un miembro, sino que incluso pueden referir que el miembro le pertenece a alguien más.

Sin embargo, a pesar de estas creencias extrañas, el razonamiento de estos pacientes es normal.

¿Cómo de frecuente es el neglect?

Aproximadamente un 9% de los pacientes con heminegligencia se recuperan espontáneamente, mientras que el 43 % experimenta alguna recuperación en las 2 semanas posteriores al suceso que les causo el síndrome.

Tratamiento de la Heminegligencia

En general, la enfermedad que produce la heminegligencia es lo suficientemente severa como para que este desorden nunca llegue a desaparecer del todo. Sin embargo, si que puede mejorar un poco con el tiempo, debido a la plasticidad neuronal.

Por este motivo, los tratamientos son paliativos, relacionados con el aprendizaje de métodos para llevar un día a día lo más normal posible.

Todos estos programas de rehabilitación específicos, deben ser integrales, con la actuación de forma conjunta los diferentes técnicos (médico, psicólogo y fisioterapeuta).

Tareas heminegligencia

Entre las actividades más usadas según Fasotti y van Kessel (2013) encontramos:

  • Actividades de lápiz y papel: Se trabajan múltiples tareas atencionales con guía verbal o visual para que comiencen a tener en cuenta el lado omitido.
  • Estimulación transcraneal no invasiva: En esta terapia se estimula la parte del cerebro que está afectada para ayudar a la recuperación de esta zona.
  • Programas cognitivos computarizados: Se trabajan tareas de cancelación o identificación de manera dinámica con presencia de cambios y movimientos que exige al paciente a trabajar con la parte ignorada.
  • Realidad Virtual: Se realiza una inmersión en el mundo virtual del paciente. Se presentan imágenes y actividades de la vida cotidiana para que las desarrolle teniendo en cuenta tanto el lado afectado como el que no lo está.
  • Adaptación de prisma: Por medio de unas gafas especiales se crean cambios en el sistema sensoriomotor a través de la redistribución de los movimientos repetidos de los pacientes, cambiando el campo visual hacia el lado ignorado.
  • Fármacos: Se utilizan medicamentos basados en dopamina y noradrenalina que contribuyen a mantener una alerta, aumentar la atención focalizada y el esfuerzo cognitivo.

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Bibliografía

  • Fasotti, L. y van Kessel, M. (2013). Novel insights in the rehabilitation of neglect. Frontier in human neuroscience, 7 (780), 1-8.
  • Esteves, A. F. y Fuentes, L. J. (1998). Negligencia visual unilateral: (I) evaluación. Psicología Conductual, Vol. 6, Nº 3, 1998, pp. 533-554