¿Por qué nos reconforta salir al balcón a aplaudir?

Como millones de personas en toda Europa, cada día a las 20:00 mi calle cobra vida, a pesar del encierro.

Comienza la música con grandes éxitos y a las 20:00, tan puntual como un reloj suizo, los vecinos vitorean desde sus puertas, ventanas o balcones. Un día tras otro, nadie falta a la cita.

Las redes sociales se llenan de historias compartidas del llamado #aplausosanitario. Todas estas acciones generan un sentido palpable de esperanza, alegría, gratitud y solidaridad.

Esta situación me dejó pensando… ¿por qué este simple acto comunitario tiene tanto impacto en la mayoría de nosotros?

¿Por qué nos reconforta salir al balcón a aplaudir cada día a las 20h? Aplausos solidarios en tiempos de confinamiento.

 

A un nivel muy básico, esta muestra de agradecimiento nos hace sentir bien porque es una oportunidad para expresar explícitamente nuestra gratitud por los esfuerzos extraordinarios que los trabajadores de salud, la seguridad, transportes, agricultores, supermercados… están haciendo.

Son muchos los estudios que han demostrado que estar agradecido aumenta el bienestar y promueve el comportamiento prosocial.

Estos sentimientos levantan el ánimo y se ven potenciados por el sistema de memoria inconsciente del cerebro. Desde pequeños aprendemos a asociar aplausos y vítores con momentos positivos en nuestra vida: éxito, celebración, aprecio y victoria.

De la misma manera que ver comida nos hace salivar o el olor a hierba evoca una sensación de verano, estas sensaciones automáticamente provocan sentimientos positivos a través del proceso básico de condicionamiento clásico.

Pero los efectos que sentimos cada día de aplausos van más allá de la asociación aprendida y de los sentimientos de agradecimiento. Lo que muchos de nosotros encontramos durante esos pocos minutos es un sentido muy necesario de conexión y pertenencia.

El psicólogo social Stephen Reicher ha demostrado en varios estudios que la participación colectiva, por ejemplo en eventos deportivos o en festivales de música y actos religiosos, mejora nuestro sentido de identidad social compartida, lo que alienta a apoyarnos y cuidarnos mutuamente.

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La unión hace la fuerza, todo va a salir bien

Como especie, los humanos sobrevivimos porque trabajamos en grupo, por lo que es natural sentirnos más fuertes cuando hay una sensación de unión. Algunos incluso han argumentado que nuestra capacidad para participar en actividades coordinadas como cantar, bailar y andar puede haber contribuido a nuestro éxito evolutivo.

También, un número cada vez mayor de estudios científicos ha demostrado que realizar actividades en grupo tiene muchos beneficios para la salud. Por ejemplo, cantar en coros y tocar música rítmica se han relacionado constantemente con un mejor bienestar social, psicológico y físico. De hecho, cuando hacemos cosas en grupo la actividad cerebral se sincroniza.

Para mí, este #aplausosanitario es el sonido de otras voces humanas.

La neurociencia ha demostrado que la voz humana tiene un impacto importante en nosotros, reduce las hormonas del estrés y aumenta los niveles de la oxitocina “hormona del amor”. De hecho, la investigación muestra que la voz de una madre puede ofrecer una comodidad similar a dar un abrazo real.

Durante estos días en los que estamos tan restringidos en términos de contacto físico, no sorprende que encontremos consuelo en el sonido físico de otras personas que animan: el equivalente auditivo de un abrazo grupal.

También explica la enorme respuesta emocional a las historias y vídeos de personas tocando y cantando desde sus balcones.

 

Desde nuestros primeros momentos de vida hasta nuestro último aliento, nuestras emociones más fundamentales se expresan y reciben a través de variaciones en el ritmo, el tono y el timbre.

El aislamiento social es difícil para la mayoría de nosotros, contradice nuestro profundo instinto humano de socializar y trabajar en grupo.

Desde una perspectiva evolutiva, nos sentimos más seguros cuando nos unimos, pero ahora nos encontramos en una posición inusual donde la seguridad depende de aumentar nuestra distancia.

Los que aplauden cada tarde lo hacen por los trabajadores y sanitarios que hacen posible que te quedes en casa, pero también lo hacen por ti y por mi, por todos nosotros, con un recordatorio poderoso, emocional y físico de que somos parte de algo más grande, y por primera vez parece que lo somos. Todos remando hacia el mismo lado.

Todo va a salir bien.

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Por |2020-05-09T10:22:48+00:00abril 13th, 2020|Psicología|Sin comentarios

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Responsable de Neurita·Psicología & Neuromarketing. Psicóloga Sanitaria, Consultora de Marketing Digital para el sector Sanitario y SEO copywriter.

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