¿Te has preguntado alguna vez por qué creemos en las teorías de la conspiración? Si la respuesta es sí, estás de suerte. Es justamente de lo que quiero hablarte, de la Psicología de las teorías de la conspiración.

Las teorías de la conspiración son tan antiguas como el tiempo, no tanto su estudio. De hecho, hace solo unos pocos años que los psicólogos han comenzado a desentrañar el motivo por el que creemos en ellas. 

Desde el asesinato de un presidente de los Estados Unidos (Kennedy) hasta la victoria de Joe Biden, y ni que hablar de la reciente pandemia y los negacionistas o la nieve (que no es nieve) de Madrid.

Tras los grandes eventos siempre hay detrás teorías de la conspiración en busca de una trama.

Pero, ¿por qué creemos en las teorías de conspiración? No eres el primero ni el último que se hace esa misma pregunta, tanto es así que hay investigaciones en busca de la causa. Y tu estás a punto de descubrirlo si sigues leyendo.

La psicología detrás de las teorías de la conspiración

Antes de entrar en materia, ¿sabes qué son las teorías de la conspiración?

Son explicaciones que hacen referencia a grupos ocultos que trabajan en secreto para lograr objetivos siniestros (Goertzel, 1994).

La conspiranoia es una forma de convicción obsesiva de que determinados acontecimientos de relevancia histórica y política son o serán resultado de la conspiración de grupos de poder o un grupo de personas influyentes.

¿Qué ingredientes tiene una buena conspiración?

  • Un conspirador (si lleva una bata blanca mejor).
  • Un plan (para dominar el mundo).
  • Tres tazas de manipulación (incluye pensamientos alienantes y obsesivos).

¿Eres de lo que creen en este tipo de teorías? Lantian y col. (2017) elaboraron un listado de las características asociadas con una persona que probablemente crea en teorías de conspiración.

Estos rasgos de la personalidad son: apertura a la experiencia, desconfianza, poco confiable, poco amable. poco cooperativo y maquiavelismo.

Además tienen más probabilidades de sobrestimar la probabilidad de eventos concurrentes, atribuir intencionalidad donde es poco probable que exista y tener niveles más bajos de pensamiento analítico.

Hollander (2017), descubrió en una investigación que las personas con un conjunto de rasgos resumidos en lo que conocemos como ‘esquizotipia’ (trastorno de personalidad relacionado con la psicosis y, en particular, con la esquizofrenia), o creencias y temores inusuales, tenían más probabilidades de creer en dichas afirmaciones y sentir que los triángulos se movían en un patrón completamente deliberado. También eran más propensos que los no creyentes a juzgar las declaraciones sin sentido como profundas.

La teoría del Coronavirus. Los negacionistas

Existe la teoría de que el coronavirus y la pandemia de 2020/21 no son reales o la gravedad de las mismas no es elevada.

Otros sostienen que el agente infeccioso fue creado en el laboratorio chino de Wuhan donde comenzó el brote, con la colaboración de gobiernos mundiales como China y EE. UU., producto de las empresas farmacéuticas o incluso del empresario multimillonario Bill Gates.​

Los supuestos motivos detrás de estas teorías van desde una guerra biológica entre potencias hasta una gran estrategia de publicidad.

Probablemente, en situaciones como la actual, en la que nos vemos amenazados por un agente desconocido como un virus, necesitamos ponerle el rostro y una causa. No aceptamos perder el control y no saber, de modo que inventamos todo tipo de explicaciones o nos agarramos a cualquier cuento chino.

Pero hay otros motivos por los que la gente cree en las teorías de la conspiración.

Las teorías de la conspiración hacen que una persona se sienta especial

La investigación de Lantian et al. (2017) encontró una correlación entre la creencia de las teorías de la conspiración y sentirse especial.

El motivo es que las teorías de la conspiración se apoyan en narrativas y argumentos que hacen referencia a un secreto o información confidencial, y como tal, solo algunos privilegiados tienen acceso a ese conocimiento. De lo contrario no sería un secreto.

Estas personas se sienten especiales porque están más informadas que otras personas sobre eventos sociales o políticos importantes. Lo que lleva a pensar que hay ciertos rasgos de narcisismo o idea de grandiosidad del yo en las personas que creen en este tipo de teorías.

Las personas que creen en las teorías de la conspiración probablemente estén más alienadas, socialmente aisladas

Moulding et al. (2016) también se interesó por los rasgos y características de las personas que creen en las teorías de la conspiración. Entre sus conclusiones se encuentra que estas personas es probable que tengan más impotencia, aislamiento social y anomia (estado de desorganización social o aislamiento del individuo como consecuencia de la falta o la incongruencia de las normas sociales).

Esta desvinculación puede hacer que el pensamiento conspirativo se vea reforzado por una serie de razones.

  • Las personas que se sienten alienadas pueden rechazar las explicaciones convencionales de los hechos, ya que rechazan la legitimidad de la fuente. También pueden recurrir a grupos conspiradores en busca de un sentido de pertenencia y comunidad.
  • Los que se sienten impotentes, creen en este tipo de teorías para evitar que se le culpe por su situación.
  • Las teorías de la conspiración pueden dar sentido, seguridad y control sobre un mundo impredecible y peligroso.

Internet ha ampliado las habilidades de estas personas de ideas afines para unirse para compartir y expandir sus teorías de conspiración.

El investigador van Prooijen (2016) también encontró que la inestabilidad de la autoestima (inseguridad en uno mismo) es una característica asociada con una mayor probabilidad de creer en teorías de conspiración. Las personas que sienten que no pertenecen a ningún grupo, que no tienen un sentido de pertenencia, tienen más probabilidades de creer en las teorías de la conspiración.

Las teorías de la conspiración son impulsadas por personas, no por hechos

¿Discutes con personas que creen en teorías de conspiración? Pierdes el tiempo, porque sus creencias no son racionales, están basadas en el miedo o la paranoia. 

Tanto es así, que cuando se les confronta con evidencia objetiva, descartan tanto la evidencia como al mensajero que la presenta, es decir, a ti. Dirán que son “fake news“, como si fuera un argumento racional, maduro y coherente.

Y esto se debe a que las teorías de la conspiración son impulsadas por las personas que las creen y las difunden por su propia estructura psicológica, no por el sustento fáctico o el razonamiento lógico de la propia teoría.

Las teorías de la conspiración no desaparecerán, mientras haya personas que tengan la necesidad de creer en ellas, seguirán expandiéndose y prosperando. Mucho más en la era de la tecnología donde internet y las redes sociales se convierte en altavoces donde difundir fakes con imágenes, videos e investigaciones falsas.

De cualquier manera, es importante darse cuenta de que cuando la realidad es ambigua, nuestras personalidades y sesgos cognitivos nos llevan a adoptar las creencias que tenemos. Este conocimiento puede ayudarnos a entender nuestras propias intuiciones.

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