Sentir que la garganta se cierra de golpe ante un plato de comida es una de las sensaciones más angustiantes que existen. Si te has visto cortando los alimentos en trozos microscópicos, evitando comer con gente o sintiendo que cada bocado es una amenaza, lo que experimentas tiene nombre: fagofobia. Como psicóloga, sé que este miedo no es una “manía”, sino un trastorno de ansiedad muy real que afecta profundamente a tu libertad y a tu salud.

En esta guía te cuento por qué tu cerebro ha activado esta señal de peligro por error y cómo puedes recuperar el control de tu alimentación paso a paso.

¿Qué es la fagofobia exactamente?

La fagofobia es el miedo irracional e intenso a atragantarse o asfixiarse al intentar tragar comida, líquidos o incluso tu propia saliva. A menudo se confunde con problemas físicos de garganta, pero en realidad es una respuesta del sistema nervioso ante un estrés prolongado o un trauma previo.

A nivel técnico, se clasifica dentro de las fobias específicas. No tiene nada que ver con querer adelgazar ni con la anorexia; aquí el problema no es el peso, sino la sensación de que el conducto de la garganta es «demasiado estrecho» para dejar pasar el alimento, lo que genera una tensión muscular real (disfagia psicógena) que confirma tu miedo en un círculo vicioso.

Los síntomas que no debes ignorar

Como mujeres, solemos cargar con mucha presión cotidiana que a veces se «ancla» en el cuerpo. La garganta es un punto de somatización muy común. Estas son las señales de que podrías estar sufriendo fagofobia:

  • Evitación selectiva. Empiezas quitando la carne o el pan de tu dieta, y acabas comiendo solo purés o yogures.
  • Masticación excesiva. Sientes que necesitas «deshacer» el bocado por completo antes de intentar tragar.
  • Rituales de seguridad. No puedes comer sin un vaso de agua al lado para «ayudar» a que baje la comida.
  • Hipervigilancia. Estás obsesionada con el proceso de tragar, algo que antes hacías sin pensar.
  • Impacto en la vida social. Dejas de quedar para cenar con tus amigas por miedo a tener un episodio delante de ellas, lo que termina dañando tu autoestima.

¿Por qué ocurre la fagofobia? Los disparadores psicológicos

Nadie se levanta un día con miedo a tragar sin una razón de fondo. Las causas suelen ser variadas, pero las más documentadas en psicología son:

  1. Experiencia traumática: Haber sufrido un susto real con una espina, una pastilla o un trozo de comida difícil de tragar en el pasado.
  2. Aprendizaje por observación: Haber crecido viendo a un familiar con un miedo excesivo al atragantamiento.
  3. Estrés acumulado: La ansiedad se manifiesta físicamente en la zona de la garganta (el famoso «nudo») y el cerebro interpreta esa tensión como un peligro real para comer.
  4. Rasgos de control: Es frecuente en mujeres perfeccionistas o que presentan síntomas de TOC, donde el miedo a morir asfixiada se convierte en un pensamiento recurrente.

Diferencias entre un problema físico y la fagofobia

Disfagia (Física)Fagofobia (Psicológica)
¿Cuándo pasa?Con casi cada bocado, siempre.Depende del día o de si estás nerviosa.
¿Qué dice el médico?Hay una lesión o causa orgánica.Las pruebas (endoscopias) salen normales.
¿Qué alimentos cuestan?Suelen ser todos por igual.Aquellos que tú consideras «peligrosos».
¿Mejora al relajarte?No suele variar.Mejora muchísimo en entornos tranquilos.

Tratamiento de la fagofobia: volver a disfrutar de la mesa

La buena noticia es que el miedo a tragar se supera. Los estudios clínicos indican que hasta el 74% de las pacientes se recuperan con un tratamiento adecuado.

  • Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Te ayuda a cambiar los pensamientos de «me voy a morir» por certezas médicas sobre tu cuerpo.
  • Exposición gradual: Reintroducimos texturas poco a poco, sin prisas, para que tu cerebro entienda que tragar es seguro.
  • Mindfulness y relajación: Ejercicios específicos para relajar la mandíbula y el cuello antes de comer.
  • Terapia Online: Es ideal para este trastorno, ya que permite que trabajes desde tu propia casa (tu «zona segura») los avances con la comida.

No dejes que el miedo elija tu menú

La fagofobia es solo una etapa, no tu identidad definitiva. Recuperar el placer de comer es recuperar tu vida social y tu tranquilidad. Si quieres profundizar en cómo los miedos afectan a nuestra mente, te invito a explorar mis recursos de psicología donde encontrarás guías y recomendaciones que te ayudarán en este proceso.

En tu próxima comida, hazlo en silencio. Cierra los ojos, respira hondo tres veces y bebe un sorbo de agua tibia antes de empezar. El calor relaja la musculatura de la garganta y envía una señal de seguridad inmediata a tu sistema nervioso.


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Bibliografía y fuentes: